El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cree que se le debe un poco de crédito a la economía más fuerte del planeta… y probablemente esté en lo cierto.

Recién llegado de un viaje por las tierras centrales del Medio Oeste, el presidente está tomando el mejor caso posible para su Gobierno mientras se calienta el ambiente antes de las elecciones intermedias en Estados Unidos. Él está dando a los cuatro vientos un mensaje de una economía fuerte con el fervor de que los demócratas aún no hayan coincidido en este ciclo de elección.

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