Jon Coupal

Cuando se trata de proteger a los consumidores, el gobierno federal se opone de una manera dura a las compañías que se dedican al etiquetado engañoso de las cosas que consumimos. La Ley de Empaque y Etiquetado Justo, promulgada en 1967, ordena a la Comisión Federal de Comercio y la Administración de Drogas y Alimentos (conocido como el FDA, por sus siglas en inglés) a emitir regulaciones que requieren que todos los “productos de consumo” estén etiquetados para revelar el contenido neto, la identidad del producto y el nombre y lugar del fabricante, empacador o distribuidor del producto.

Si solo esas mismas reglas fueran aplicadas a las boletas electorales de California, y especialmente a la Proposición 6. La Proposición 6 haria dos cosas simples. La primera, revocaría los aumentos tremendamente impopulares de los impuestos a la gasolina y los automóviles que fueron implementados por la legislatura el año pasado. Y el segundo, requeriría que en el futuro cualquier aumento al impuesto de la gasolina y automóvil sea aprobado por los votantes. Eso es todo.

La encuesta sobre la Proposición 6 cuando se describe simplemente lo que hace, muestra que es muy popular y debería prevalecer fácilmente en las urnas. Los votantes han visto los aumentos a los impuestos del año pasado como un castigo horrible para la clase media y, mientras todos los californianos desean buenos caminos, la aprobación de la Proposición 6 simplemente significaria un retorno al status quo donde California tiene el quinto impuesto a la gasolina más alto de la nación. Los que se oponen a la Proposición 6 nunca han respondido satisfactoriamente la simple pregunta de por qué eso no es suficiente.

Debido a que la derogación del impuesto a los automóviles y la gasolina es popular, los oponentes han participado en una actividad descaradamente ilegal, así como en una campaña de mentiras tan descarada que incluso Pinocho se pondría colorado. Pero más allá de eso, el primer golpe por parte de los enemigos de los contribuyentes de California fue obtener una etiqueta en la boleta asignada a la Proposición 6 que no revela en absoluto que es una derogación de los aumentos de impuestos del año pasado. Más bien, afirma siniestramente que la Proposición 6 “eliminaría ciertos fondos de transporte.” Esta etiqueta es descaradamente engañosa por dos razones. En primer lugar, no es específico qué financiamiento se está discutiendo – podrían los votantes pensar que desaparecerían todos nuestros fondos a nuestras carreteras- y, segundo, no se menciona la derogación de los aumentos de impuestos del año pasado.

La etiqueta de la boleta electoral es importante porque para aquellos votantes que hacen poco o ninguna investigación antes de emitir su voto, puede ser lo único que lean. Es importante que la etique transmita lo que la propuesta haría de la manera más clara posible. Obviamente, eso no sucedió aquí.

La Proposición 6 se opone por lo que se debería llamarse “complejo gubernamental-industrial,” aquellos intereses que, de una manera u otra, sobreviven con los ingresos fiscales generados por los californianos productivos. El fiscal general Xavier Becerra, que parece tener una obsesión con demandar al gobierno federal, es parte de ese complejo. Él es el que está encargado de escribir lo que se supone que es una etiqueta de boleta electoral justa e imparcial. Pero, como campeón del gran gobierno, no ve ningún problema con cargar a los conductores con más de $50 mil millones en  nuevos impuestos en los próximos 10 años. Maldita sea la imparcialidad.

El complejo gubernamental-industrial gastará más que los esfuerzos de base de la campaña Sí a la Proposición 6 al menos 9 a 1. Los opositores también han utilizado los impuestos públicos para su campaña de desinformación, una clara violación de las leyes estatales y federales. Finalmente, las agencias estatales, especialmente Caltrans, han trabajado mano a mano con los asesores de la campaña de oposición de la Proposición 6 para reunir a los empleados del sector público para derrotar a la Proposición 6 e incluso ir tan lejos como para amenazar a los miembros del Congreso que se opusieron a las últimas alzas de impuestos el año pasado  y que ahora apoyan la derogación de los impuestos de la Proposición 6. La esperanza para los proponentes es simplemente que los votantes miren más allá de la etiqueta de la boleta electoral y entiendan que simplemente deroga el aumento impositivo injusto y oneroso del año pasado. Si lo hacen, la Proposición 6 se aprobará y California podría dar su primer paso hacia la sanidad fiscal.