Jon Coupal

Mientras estaba en la campaña electoral antes de las elecciones del año 1988, el candidato presidencial republicano George H.W. Bush pronunció las infames palabras, “lee mis labios, no mas nuevos impuestos.” Por supuesto, esta fue una promesa que se rompió, lo que probablemente le costó la reelección.

La misión de la Asociación de Contribuyentes Howard Jarvis es proteger la Proposición 13 y para avanzar en los derecho de los contribuyentes, incluyendo el derecho a la imposición limitada, el derecho a votar sobre aumentos de impuestos y el derecho al uso económico, equitativo y eficiente del dinero de los contribuyentes.

Desafortunadamente, este valor establecido es compartido con muy pocos políticos en Sacramento.

Debido a eso, los contribuyentes rara vez pueden obtener una reforma significativa en el capitolio estatal. La reputación de California de tener impuestos altos y regulaciones onerosas es bien merecida y los contribuyentes generalmente solo pueden obtener alivio a través de los poderes de la democracia directa, incluida la iniciativa, el referéndum y el retiro.

Mientras muchos desearía que esto no fuera el caso, la cruda realidad es que los legisladores votaron por ocho impuestos (seis de los cuales se convirtieron en ley) desde el 2012. En casi todos los casos, fueron los republicanos (generalmente opuestos a impuestos más altos) quienes se unieron con los demócratas (quién apoyan los aumentos de impuestos) para que otorguen el voto final para los aumentos de impuestos que se ven desde el registro de automóviles hasta los impuestos a la gasolina, y hasta las evaluaciones de la madera, las baterías y colchones.

Afortunadamente, sin embargo, no se han aprobado impuestos en el 2018.

Pero no se malinterprete, el lobby de impuestos y gastos- quién apoyan los aumentos de impuestos- no estaban tomando el año libre solo por las próximas elecciones de noviembre. Más bien, estaban ansiosos por dar seguimiento a sus tres victorias del año pasado, que incluyeron el infame impuesto a la gasolina y un impuesto a los documentos grabados. El gobernador Brown dejó en claro en el 2016 que deseaba una fuente permanente de ingresos para financiar programas de transporte, vivienda asequible y programas de agua limpia. Obtuvo los dos primeros el año pasado, por lo que solo permanece el impuesto sobre el agua.

La lucha por el impuesto al agua fue muy polémica. Primero, nadie dudaba de la importancia de tener acceso a agua limpia, particularmente en el Valle Central donde décadas de negligencia y mala administración de los sistemas de agua crearon el problema en primer lugar. Pero imponer un impuesto de un dólar más por mes a todos los usuarios residenciales de agua en el estado para abordar un problema local no tenía sentido. El costo para arreglar el problema se estimó en $120 millones de dinero de una solo vez, que refleja un pequeño porcentaje del presupuesto del fondo general de California. Afortunadamente el proyecto de ley SB 623 falló antes del receso del verano de la legislatura en julio, y sus aliados, que son la mayoría de agencias locales de agua de California, dieron un suspiro de alivio.

Se hizo un intento de último minuto para revivir el impuesto al convertirlo en un impuesto de “suscripción voluntaria”. A pesar de la busca para tratar de influir la gente sobre la ley, el impuesto al agua aún no tenía los votos y, al igual que la versión anterior, fue asesinado en las altas horas de la sesión.

Luego estaba el impuesto propuesto sobre el servicio de teléfonos celular para financiar las actualizaciones en el sistema de emergencia 911 de California. Al igual que el agua, este también es un problema legítimo, con un costos de reparación de alrededor de $170 millones de una vez. Y, al igual que con el impuesto del agua, HJTA sugirió que este programa podría haber sido financiado por el fondo general. Después de todo, era incuestionablemente una cuestión crítica de seguridad pública, así como un problema a nivel estatal. Pero el impuesto propuesto sobre el servicio de teléfonos celular por la legislatura fue extremadamente defectuoso ya que hubiera generado mucho más de $170 millones y el impuestos hubiera sido permanente. Dados estos defectos, los republicanos en el senado estatal mantuvieron la línea y el impuesto no recibió el voto de dos tercios.

Las victorias de los contribuyentes en 2018 no se limitaron a detener estas dos propuestas de impuestos. El límite del impuesto a la propiedad de la Proposición 13 y el voto de dos tercios permanece 100 por ciento protegido. Los impuestos sobre los opiáceos, los fuegos artificiales, las armas de fuego, un impuesto sobre las ventas de servicios y los impuestos a las pequeñas empresas que contratan con las cárceles fueron derrotados. Al menos durante los pocos meses que quedan en el 2018, los contribuyentes pueden sonreír y decir “¡lee mis labios, no mas nuevos impuestos!”