Jon Coupal

Desafortunadamente, los californianos han llegado a tener la expectativa de niveles significativos de desperdicio e incompetencia cuando se trata de programas gubernamentales. Apenas la semana pasada aprendimos que el “nuevo” sistema de computadora de $290 millones de dólares para el departamento de impuestos y administracion de California- en obras por más de una década- estaba teniendo problemas significantes con declarantes de impuestos que intentan presentar sus declaraciones trimestrales. A pesar de que California es el hogar del Silicon Valley y las mejores mentes de la industria de la alta tecnología en el planeta, el estado de California tiene una pobre historia de fracaso cuando se trata de implementar grandes proyectos de computación.

Aunque, Will Rogers famosamente dijo que es bueno que no obtengamos todo el gobierno por el que pagamos, los Californianos seguramente quieren más valor por el escandaloso nivel de impuestos que son obligados pagar. Otros estados proporcionan mejores y más altos niveles de servicio público con cargas tributarias mucho más pequeñas.

Si uno carga una cubeta de agua hasta un granero en llamas, sería mejor que fuera con un balde que no tenga fugas. Si no, llegaría al fuego con un balde vacío. Cuando California carga los dólares de los contribuyentes a algún proyecto o programa popular, lo hacen con un balde con fugas que prácticamente asegura que pocos dólares llegue al objetivo deseado.

Una columna en el Sacramento Bee nos cacho la atención la semana pasada acerca de la Proposición 1 del 2014, una medida de $7.1 mil millones en bonos de agua, aprobada por los votantes. Como era de esperar, la medida de bonos fue ampliamente apoyada por una amplia gama de grupos de intereses y recibió solo oposición simbólica. Tomando en cuenta la prioridad que el agua tiene en el corazón y mente de los Californianos, tal apoyo es compresible.

Sin embargo mucho del apoyo para ese bono fue motivado por la necesidad del aumento de almacenamiento de agua, especialmente almacenamiento de agua superficie, por ejemplo las represas. Aunque, la medida fue aprobada hace cuatro años, ¿adonde estamos con la construcción de los proyectos prometidos y cuánta financiación recibirá? En otras palabras ¿cuántas fugas habrán?

El proyecto de agua superficie más grande que se financiara es el Sites Reservoir, en una área norte de Sacramento, diseñado para guardar agua del Río de Sacramento. Para usuarios de agua, especialmente en la agricultura, el proyecto de sitios ha estado en la parte superior de su lista de deseo durante décadas. Las buenas noticias es el proyecto obtendrá la mayor parte de los $2.7 mil millones de las ganancias de la Proposición 1 dedicada al almacenamiento de agua. Pero la Comisión de Agua de California, que ha sido muy abiertamente hostil a nuevas represas, solo se otorgaron $816 millones del costo de $5.2 mil millones del proyecto. E incluso esa insignificante cantidad fue otorgada después de que se ejerció presión política sobre la comisión, que originalmente había recomendado cero dólares para el nuevo almacenamiento de agua superficie.

Una respuesta similar de la hostilidad de la comisión se mostró con respecto al otro proyecto nuevo de agua superficies, “Temperance Flat” en el río de San Joaquín, que recibió solo $171 millones. Eso representa menos de diez por ciento del costos de $2.7 mil millones.

Además, no solo se trata de la falta de fondos significativos para los proyectos más importantes, sino el retraso también. Las demandas amenazado ambos proyectos plantean la pregunta de si alguna vez se construirá.

Si esto te suena familiar, debería. Los políticos y los burócratas con frecuencia colocan medidas en la boleta prometiendo al cielo solo para entregar algo que se queda corto, si es que entregan algo. El tren de alta velocidad de California es sin duda el ejemplo perfecto. Todas las promesas hechas con respecto al costo, el tiempo de finalización, la velocidad del tren, etc., han demostrado ser elementos de la fantasía.

No se trate solo de proyectos de infraestructura donde el dinero no llega a donde se necesita. El profesor de Stanford, David Crane, señaló en un artículo reciente que a pesar de haber más dinero para la educación que nunca, muchos distritos escolares están recortando programas. Eso se debe a que el dinero que debería ir a los salones de clases se usa para pagar la deuda de las pensiones, un problema que los observadores sanos han estado advirtiendo durante décadas.

Al igual que el gobierno en todos los niveles, los contribuyentes no deben esperar que California sea 100 por ciento eficiente con el dinero público. Pero deberíamos poder esperar mucha menos fuga.