Jon Coupal

Hace unas semanas esta columna abordado el problema de las encuestas y como pueden ser manipuladas y, incluso cuando no son manipuladas, lo equivocados que pueden ser. Aun así, los candidatos, consultores y medios hacen muchas encuestas para examinar la viabilidad de lo que sea que ellos apoyan o se oponen.

La elección para retirar al senador Josh Newman fue una dura batalla. Mientras las encuestas sugiero que el se encontraba en peligro, los que apoyaban la retirada sabían muy bien que las encuestas pueden estar equivocadas. Pero incluso los defensores del retiro se sorprendieron cuando la retirada prevaleció por un margen de 59-41 por ciento. Eso no fue una pérdida para Newman. Fue una derrota.

En esta última semana Newman se expresó en contra de el esfuerzo de la retirada en el senado. Increíblemente, Newman declaró: “No puedo imaginar ganas de ganar tan fuerte que alguna vez haría, en la búsqueda de la ventaja partidista, lo se ha hecho aquí.” A la luz de cómo los demócratas sesgaron el proceso político durante el esfuerzo de la retirada, la queja de newman es ridícula. Repasemos.

No solo una vez, sino dos veces, los demócratas atascaron nuevas leyes que cambiaron el proceso de revocación específicamente con el propósito de arrojar a Newman una línea de vida política. Estos fueron promulgados como los llamados “tailer bills,” que son proyectos de ley de último momento, supuestamente relacionados con el propuesto, que se aprueban sin audiencias públicas. Estos fueron diseñados para retrasar lo que de otro modo hubiera sido una elección especial para el retiro el noviembre o diciembre pasado, una estratagema que tuvo éxito en retrasar el asunto hasta junio. Debido a que el objetivo de las retiraciones establecidas hace 100 años es obtener una resolución rápida sobre si un político debería continuar en oficina, el reclamo que las nuevas leyes estaban “mejorando” el proceso era ridículo. 

Luego, y para colmo, la aparentemente neutral comisión de prácticas políticas justas adoptó una nueva regla que permite a Newman recibir contribuciones de campañas ilimitadas de sus compañeros senadores demócratas.

Para Newman recriminar a los republicanos en el senado de California por no defenderlo sugiere que ha olvidado por completo las tácticas de la república banana que se desplegaron para salvar su carrera política. También muestra lo desconectado de sus constituyentes, que realmente estaban enojados con su voto para asegurar de que California tiene los impuestos más altos del gas y de automóvil en la nación. Su sordera de tono político se reveló aún más por emitir votos en contra de los contribuyentes para el cuidado de salud de un solo pagador, un impuesto de registro para financiar la vivienda y un voto para tope y comercio.

Pero aquí hay una advertencia para los defensores de la iniciativa de noviembre para hacer retroceder los aumentos en los impuestos al gas y al automóvil que fueron atascados sin la aprobación de los votantes: si tu piensas que las táctica usado por los progresistas en sus esfuerzo fallido para salvar a Newman eran malos, preparese de ver la misma batalla en noviembre. Un partido con todo el poder en California le da a ellos en poder una capacidad casi ilimitada para alterar las reglas, recaudar dinero y utilizar recursos públicos para vencer el esfuerzo.

Por otro lado, las tácticas del tercer mundo como las que se ven en Venezuela podrían amplificar el disgusto de los votantes. Incluso los medios de comunicación del centro-izquierda fueron críticos con los demócratas cuando atascaron una legislación diseñada par impulsar a un candidato específico.

A pesar de los abusos en el proceso político que puedan desplegar los opositores al retroceso del impuesto sobre el gas y el automóvil, puede hacer poca diferencia. Mientras los votantes tengan voz en este aumento de $52 mil millones, podrían muy bien registrar su descontento tanto con el impuesto como las tácticas utilizada para preservarlo. En otras palabras California estaría mandando dos mensajes contundentes con un solo voto.