January 22, 2018 Comentarios

California, un estado de consecuencias no muy deseadas

Jon Coupal

California es muy conocido por promulgar leyes que dan lugar a resultados exactamente opuestos a los que la ley fue diseñada para abordar. Piensa en tratar de curar la obesidad prescribiendo donas.

Vamos a empezar con el tren de alta velocidad. Uno de los “problemas” que el tren de alta velocidad se supone debe abordar es el cambio climático. La teoría es que el proyecto suplantara el tráfico de automóviles que emiten gases de efecto invernadero. Pero debido al costo del pasaje, la falta de velocidad prometida y la incomodidad en general, los expertos del transporte están en casi completo acuerdo en que el tren de alta velocidad no sacara a los autos de la carretera. Mientras tanto, la construcción del proyecto en si esta poniendo millones de toneladas de emisiones del gas de efecto invernadero en el aire. Incluso la oficina del analista legislativo de California reconoció que el tren de alta velocidad es un productor neto de emisiones del gas de efecto invernadero y lo será en el futuro previsible.

¿Qué tal de las políticas de salario mínimo? La teoría es que las personas de bajos ingresos necesitan un “salario digno” en orden de sobrevivir. Pero si esas políticas reduces la participación de trabajadores y aumenta el desempleo, como ayuda esto a las personas de bajos ingresos que ahora dependen de beneficios sociales? Si California estuviera serio sobre su tasa de desempleo que está más alta de lo normal, especialmente entre los jóvenes urbanos, debería relajar algunas de estas leyes en lugar de contribuir a la desafección de los jóvenes.

La hostilidad de California contra la nueva construcción se manifiesta por las regulaciones de vivienda bizantinas y gravosas. Estas regulaciones ambientales y laborales aumentan el costo de la vivienda a precios muy fuera del mercado para muchos ciudadanos obligándolos a vivir en la calle o encontrar vivienda por debajo del estándar e insegura. Treinta y tres personas murieron en el famoso fuego de Oakland en 2016 a pesar de que Oakland es una de las ciudades más reguladas en Estados Unidos.

Otra política de vivienda contraproducente es el “impuesto de grabación” que fue recientemente introducida. Este impuesto no tiene ningún sentido en absoluto. Cualquiera que grabe un documento relacionado a la propiedad con el registrador de su condado ahora debe pagar un impuesto de hasta $225, supuestamente para financiar los programas de vivienda en el estado.

Lo que nos lleva a la última idea tonta que sale de Sacramento: Haciendo que sea más fácil para los gobiernos tener control de la renta.

En 1995 (cuando la completa insanidad aun no se habia apoderado de California) la legislatura aprobó la ley de Costa-Hawkins que prohibió el control de alquileres en viviendas residenciales recién construidas. También permitio “descontrol de vacantes” el cual permite a los dueños de edificios con renta controlada aumentar la renta a la tasa del mercado para nuevos inquilinos cuando antiguos inquilinos se mudaron voluntariamente.

Durante dos decadas, Costa-Hawkins ha incentivado nueva construccion de viviendas ya que los inversores en construcción fueron asegurados que podrían recuperar una tasa de rendimiento razonable. Si la falta de control de los alquileres era la causa de la crisis actual de la vivienda, habríamos sabido hace años. Autorizar la devolución de control de alquiler destructivo ahora sería profundamente contraproducente.

Un informe de la oficina del analista legislativo en 2015 declaró lo que parece a la gente racional como simple sentido común: “el remedio para los desafíos de la vivienda de California es un aumento sustancial a la construcción de viviendas privadas en las comunidades urbanas costeras del estado.” Es evidente que la derogación de Costa-Hawkins agotará la inversión privada en la construcción de viviendas. La supresion del mercado libre raramente conduce a mas de un bien o un servicio. Esa realidad será dolorosamente cierto para la vivienda asequible si las leyes destructivas de control de alquileres reciben la luz verde.

Al menos por ahora el ruido que viene del ejercito de los intereses radical inquilino no fue suficiente para hacer que la legislatura abandone por completo el sentido común porque el proyecto de ley no pudo ser aprobado en su primera audiencia de la comisión esta semana. Pero la presión tiene la menor posibilidad de disminuir en cualquier momento.

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